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22.12.17

Libros de programación (antiguos)


Ayer Guti me "retaba" a que siguiera con la cadena de posts dedicados a los libros de programación que por diversas causas nos habían gustado, impactado, o teníamos alguna anécdota con ellos. Un reto que a su vez había recibido de Lab Fawno.

Le respondí que estaba últimamente bastante "saturado" de posts, pero como suele ser habitual cuando alguien me pone "deberes", intento "quitármelos de en medio" lo más pronto posible. Tal vez sea un defecto de cuando estudiaba, en donde si postergaba los ejercicios al final acababa haciéndolos mal, apurado, y a última hora, por lo que fui adquiriendo la costumbre de enfrentarme a ellos lo más rápidamente posible. Algunas veces, cuando podía, lo hacía nada más salir de clase, e incluso recuerdo que hasta en el patio del colegio, es decir, incluso antes de salir de la escuela. No sé, me causa cierta "turbación" dejar cosas pendientes, algo que masifica y agrava mi natural impaciencia.

Antes de abordar el tema me gustaría advertir que ni mis libros (ni mis anécdotas) tienen el calibre de los de ellos, pero aquí va mi humilde aportación que espero a quien lo lea, al menos, le resulte entretenido.

17.12.17

Lenguajes de programación y herramientas de desarrollo


Hace unos días, mientras disfrutaba de la Bitácora de Guti con su post sobre los Studios para programación (esas acaparadoras herramientas de desarrollo) no pude dejar de evitar la comparación de lo que era programar en aquellos tiempos en los cuales la informática no solo era para algunos entendidos (que también) sino, ante todo, para algunos inconformistas con ganas de descubrir nuevas fronteras (cibernéticas, me refiero).

Me estoy refiriendo, sobre todo, a principios de los ochenta, pero incluso hasta bien entrados los noventa (cuando yo estudiaba a mediados de esa década, y compraba algunas revistas, aún incorporaban esos contenidos) en los cuales, de forma casi críptica, se ofrecía en revistas especializadas el listado ("código fuente") de múltiples aplicaciones, principalmente programas, que cualquiera, una vez con la computadora en su casa, podía añadir y ¡voilá!, "fabricarse" él mismo su juego (o su aplicación, o lo que fuera).